jueves, 22 de marzo de 2007

EL FRIO Y LA PAZ

SUBTITULO:
UNA COLOMBIA SIN FRIO, SEGUIRÁ SIENDO UN PAÍS SUBDESARROLLADO, SIN OPORTUNIDADES DE CRECIMIENTO Y BIENESTAR PARA SU GENTE

En el siglo XX, se realizaron más innovaciones tecnológicas que en toda la historia de la humanidad, notablemente en telecomunicaciones, informática, aviación, energía atómica, y claro está, en el tema de acondicionamiento del aire y el frío.

Por qué el frío es tan importante? Porque si analizamos, en los países industrializados o llamados desarrollados, el acondicionamiento del aire y el frío transformaron su forma de vivir: la esperanza de vida aumentó por una buena nutrición y preservación de alimentos gracias a la utilización del frío, se desarrollaron ciudades donde el clima era insoportable, logrando incentivar la migración de habitantes e industrias a esas zonas, los productos perecederos y la medicina en general se beneficiaron por los procesos de control de temperatura, sin olvidar que sin ello la exploración del mar y del espacio no se hubieran logrado. Todo esto y mucho más, no sería posible sin el acondicionamiento del aire y el frío.

Hace casi ya un siglo, en 1920, se fundó el I.I.F (Instituto Internacional del Frío) y gracias a ellos, el conocimiento del frío fue puesto a disposición del público. Los refrigeradores caseros y congeladores fueron introduciéndose alrededor de 1930, así como los aires acondicionados, como son conocidos en Colombia, fueron instalados en las ventanas de las casas y oficinas. Los sistemas centrales fueron ya completamente implementados a principios de los años sesenta. En Estados Unidos por ejemplo, entre 1970 y 1995, las viviendas antiguas fueron equipadas en un 48 % con equipos de acondicionamiento de aire y en un 84 % en las viviendas nuevas, y eso que no estamos hablando de bombas de calor, que también acondicionan el aire en las regiones más frías o con invierno.

Recientemente, François Billiard, Director del Instituto Internacional del Frío - I.I.F, anotaba: “…el rápido aumento en la población mundial va a implicar un crecimiento desmesurado de la demanda de productos alimenticios y de tecnologías complementarias. La producción de alimentos está en aumento, pero su distribución eficaz está por resolverse. Existen equipos y bodegas frigoríficas en los puertos y ciudades, pero la cadena de frío no está completamente desarrollada, sin interrupciones, y sobretodo no se cuenta con los medios para acceder a los lugares de producción de alimentos. Eso significa que el mercado de camiones frigoríficos y sistemas frigoríficos móviles tendrán un gran futuro. Todo ello implica también la necesidad de establecer y adaptar unas reglas de higiene internacionales”.

Aunque el potencial de desarrollo de sistemas de frío parece ilimitado, existen obstáculos para su desarrollo tales como: la energía eléctrica (el frío y el acondicionamiento de aire son grandes consumidores), las barreras arancelarias (establecer normas generales de manejo del frío para no limitar el comercio de productos alimenticios entre países del sur y del norte), la falta de personal calificado (esas nuevas tecnologías necesitan técnicos capacitados para su montaje y mantenimiento), la guerra de refrigerantes (el reemplazo de los CFC por los HCFC y los HFC) y por ultimo el tema medio ambiental (los tratados de Montreal, Kioto y las futuras decisiones del grupo de Río).

Y dentro de este panorama, dónde está Colombia y por qué tiene que ver el frío con la Paz?

En mi paso como consultor, por el antiguo Ministerio de Desarrollo Económico, gracias a un grupo de empresarios del sector, descubrí al liderar el tema de la Cadena del Frío una total ausencia de una política de estado con respecto al manejo del frío y el acondicionamiento del aire. Fue lamentable ver como un proyecto adelantado con recursos públicos en los años ochenta, bajo el nombre de Encoper, quedó como todos los estudios y proyectos importantes para el desarrollo de este país, en el limbo. En esa época, hace más de cuatro años y medio, tratamos de retomar el cauce, y nos encontramos que la información ya no existía y que el gobierno de turno, al igual que el actual, no solo parecía no interesarle el tema, sino que a su vez, decían no “tener” los recursos para adelantar tan importante iniciativa. Curiosamente tuvimos algún eco en el por entonces Ministerio de Comercio Exterior, quienes entendieron que para exportar, es necesario apoyarse en temas como el diseño de productos y empaques, y claro está, contar con una red de frío a nivel nacional que logre colocar los productos agroalimentarios en los mercados externos. Pero de qué sirve hablar que se van a exportar productos hortifrutícolas o lácteos o piscícolas o cárnicos, sabiendo que no se cuenta con la infraestructura necesaria para su transformación, sacrifico y transporte, teniendo a su vez que cumplir y aplicar las normas internacionales de manejo, frío e higiene?

Si queremos paz en nuestro país, hay que poner a funcionar el agro. No es normal que en Colombia el 60% de la fruta se pudra debajo del árbol y la población tenga hambre. No sirve simplemente erradicar los cultivos ilícitos, si luego en el proceso de sustitución por cultivos productivos, los cultivadores no tienen como preservar el resultado de su cosecha y menos transportarla a los centros de consumo. Para que la agroindustria prospere, se desarrolle y logre exportar, hay que darle herramientas e infraestructura a los trabajadores y empresarios del campo. Dentro de ello es necesario desarrollar uno de los aspectos más trascendentales para un país tropical como Colombia: el Frío.

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